Ampliación de la hipoteca y alternativas

Pedir una ampliación de la hipoteca es una solución financiera que una persona se puede plantear cuando se da cuenta de que el plazo es demasiado corto para poder devolver el préstamo o el capital prestado por el banco no es suficiente para cubrir los gastos de su inversión, que normalmente está relacionada con la compra de una casa. Por ejemplo, puede solicitarse esta ampliación si el cliente quiere añadir determinados gastos como mobiliario doméstico, pero también si desea realizar otro gasto independiente, como la compra de un coche. Sin embargo, esta opción tiene sus pros y sus contras. En este artículo vamos a ver qué es exactamente una ampliación de hipoteca, cuáles son sus particularidades y qué alternativas existen actualmente.

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¿Qué es una ampliación de la hipoteca?

Técnicamente, una ampliación de la hipoteca es una novación. Es decir, es una modificación de determinadas condiciones originales del contrato hipotecario. Una de las condiciones que se puede modificar es el plazo: normalmente se suman años (con sus respectivas mensualidades) para que el cliente pague más desahogadamente sus cuotas. Otra de las condiciones que se puede modificar, de manera independiente al plazo o unida a él, es el capital prestado: se puede solicitar más dinero para hacer frente a otros gastos.

Se elija la opción que se elija, esa novación acarreará una modificación de los intereses y las comisiones. El cliente debe prestar mucha atención a ello, pues en algunos casos supone un incremento sustancial, como el 1% del importe total que queda por amortizar.

Pero ese no es el único gasto extra que tendrá que realizar el cliente: también deberá hacer frente a otros desembolsos que la novación lleva aparejada. Es el caso de gastos de notaría, del Registro de la Propiedad, de eventuales tasaciones, el impuesto de Actos Jurídicos Documentados, gestoría, etc.

Por otro lado, otro de los inconvenientes es que no todos los clientes que tengan una hipoteca pueden acceder automáticamente a una ampliación de la misma. De hecho, el acreedor (el banco o el prestamista) suele establecer unos requisitos exigentes. No solo será obligatorio estar al corriente de pago de las cuotas, sino que el nivel de endeudamiento resultante tras la ampliación no puede ser demasiado elevado (se suele establecer en no más del 35% de los ingresos). Además, se debe presentar una nómina estable, un aval y razonar una motivación de dicha ampliación.

Alternativas a la ampliación de la hipoteca

Debido a esos dos grandes inconvenientes de la ampliación (gastos adicionales y requisitos exigentes), muchos hipotecados buscan otras soluciones alternativas para poder cumplir sus objetivos. Si lo que busca el cliente es una ampliación moderada de capital, una de las soluciones más recomendables es pedir un préstamo online. Con Creditocajero, los usuarios habituales pueden conseguir hasta 1000$, lo cual es un importe suficiente para numerosos gastos relacionados con una vivienda: pequeñas reformas, mobiliario, gastos fiscales, etc. Y una de las grandes ventajas de esta opción es que Creditocajero no exige ninguno de los rígidos requisitos arriba indicados. De hecho, se puede pedir un préstamo sin nómina, sin aval, un crédito con ASNEF y sin tener que dar explicaciones sobre el uso que se dará a dicho dinero.

En determinadas ocasiones se puede solicitar una subrogación del acreedor o del deudor de la hipoteca. En el caso de la subrogación del acreedor (cambiar de banco, en otras palabras), esta decisión se tiene que tomar tras analizar cuidadosamente todos los gastos que el cliente está pagando (y pagará por el cambio) y todos los que dejará de pagar en su nueva entidad. Si el ahorro no es sustancial, este movimiento no suele ser recomendable. En el caso de la subrogación del deudor (cambio del titular de la hipoteca), esta opción se suele emplear cuando se vende una vivienda sobre la que pesa una hipoteca aún por pagar. De esa manera, el comprador hará frente a la hipoteca y, tras un acuerdo privado, el comprador y el antiguo deudor pueden firmar un contrato de alquiler. El problema es, lógicamente, que el antiguo deudor pierde la propiedad de la vivienda. Además, el banco no siempre acepta esta subrogación del deudor.

Otra opción para conseguir una cantidad más elevada de dinero sin ampliar la hipoteca es empeñar el coche. Dependiendo del prestamista, se puede conseguir un préstamo con el vehículo como aval (el cliente puede seguir usando su coche), puede empeñarse en su sentido estricto (el coche se entrega y, tras devolver el crédito, el cliente lo recupera) o bien se puede vender el coche y seguir usándolo en modo de alquiler con opción a recompra.

Por último, si lo que se desea es ampliar únicamente el plazo de la hipoteca, también se puede valorar la reunificación de deudas, especialmente si el cliente tiene otros créditos abiertos. De negociar y gestionar el nuevo acuerdo se encargaría una compañía negociadora. El resultado: cuotas únicas, plazos más amplios pero intereses mucho más elevados.