Economía colaborativa

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Los términos varían, pero el propósito es uno; encontrar una vía distinta a las tradicionales para no solo emprender, sino también ganarse el sustento diario con posibilidades de crecimiento. La economía colaborativa entra al escenario mundial como modelos de negocio “en los que se facilitan actividades mediante plataformas colaborativas que crean un mercado abierto para el uso temporal de mercancías o servicios ofrecidos a menudo por particulares”, según se desprende de una definición dada por la Comisión Europea hace poco menos de dos años.

La esencia de la economía colaborativa es tener acceso a un bien o servicio entre usuarios, con el propósito de utilizarlo por un tiempo determinado. De hecho, se calcula que para el 2.025 habrá una oportunidad potencial de 335 millones de dólares de ingresos brutos de plataformas y proveedores.

¿Cuáles son los principales negocios de economía colaborativa?

Las principales áreas en las que encontramos a la economía colaborativa son las del alojamiento compartido, el transporte compartido, las finanzas colaborativas, los servicios profesionales bajo demanda y los servicios para el hogar bajo demanda. En cierta manera, es una transformación de los usos y costumbres sociales, ya sea en el sector laboral o turístico.

El auge de la economía colaborativa en España es impresionante, aunque por supuesto no se logra de la noche a la mañana. El hecho de que sea rentable no es para nada fácil de conseguir. Hay empresas específicas, crowfunding y páginas de segunda mano que ciertamente están consolidadas. Pero, hasta el momento, no son tantas como se pudiera imaginar.

Hay ejemplos consolidados como Airbnb que es un mercado comunitario basado en la confianza y donde las personas publican, descubren y reservan alojamientos alrededor del mundo. En esta plataforma los anfitriones suben la oferta de sus propiedades (habitaciones, pisos, casas flotantes, yates, casas enteras, etc.) e indican cuánto cobran por noche, semana o mes. Para los usuarios es imprescindible crear un perfil, para posteriormente contactar con el anfitrión y reservar bajo las condiciones establecidas.

Otro ejemplo de economía colaborativa es el de Toprural, que se basa fundamentalmente en alojamientos rurales que, en su mayoría, son regentadas por familias. En la oferta encontraréis distintos tipos de instalaciones y cada una tiene sus reglas, pero lo fundamental es que ofrecen una experiencia muy particular en la que, incluso, el usuario puede trabajar determinadas horas por semana a cambio de alojamiento gratuito o, como mínimo, asequible. En este grupo entran cabañas, graneros convertidos, carpas de plataformas y tiendas de campaña.


En definitiva, se calculan aproximadamente más de 400 empresas que están desglosadas en distintas categorías, muchas de ellas mencionadas con anterioridad. Es una manera de disfrutar de diferentes bienes y servicios a precios competitivos gracias a su variada oferta. Ya sean conglomerados consolidados o startups en su comienzo o en evolución, esta modalidad tiene un futuro muy prometedor y Creditocajero.es te ofrece sus servicios, ya sea como emprendedor de la economía colaborativa o como usuario de la misma, a través de sus préstamos rápidos online, bajo normas transparentes, sin papeleos y con la confianza de un millón de clientes que han utilizado este instrumento de financiación.