No puedo pagar mis deudas ¿Qué hago?

“No puedo pagar mis deudas, ¿qué hago?”. Por desgracia, esa es una situación a la que se enfrentan muchas personas en nuestro país. Si ese es tu caso, no pierdas la calma y comienza a buscar soluciones. Para ello, en este artículo te proponemos algunas, que puedes llevar a cabo una a una, en el orden que aquí te indicamos.

no puedo pagar mis deudas


Aumentaré mis ingresos y reduciré mis gastos

Un primer paso para solucionar esta difícil situación es aumentar tu poder adquisitivo para poder hacer frente al importe de la deuda. Y en este sentido, hay dos posibles vías de incrementar dicho poder adquisitivo: aumentar los ingresos o reducir los gastos. En cuanto al aumento de ingresos, existen muchas opciones a tu alcance: buscar un nuevo empleo, pedir horas extras en tu trabajo, vender joyas u objetos usados en tiendas de segunda mano, etc. En lo que respecta a la reducción de gastos, deberás analizar minuciosamente tus recibos mensuales para saber cuáles son superfluos o susceptibles de rebajarse: facturas de telefonía, recibo de la luz, servicios contratados que prácticamente no se disfrutan, etc.

Hablaré con los acreedores

Si ya has tomado todas las decisiones que podías llevar a cabo para aumentar ingresos o reducir gastos y sigues igual, es hora de hablar con los acreedores y plantearles la siguiente situación: “No puedo pagar mis deudas, ¿qué me proponéis?”. Debes saber que, aunque tus acreedores aplican gastos por demora, siempre preferirán un pago a tiempo antes que un impago.

Así ocurre, por ejemplo, con Creditocajero. Si llegada la fecha de la devolución de nuestro minicrédito, el cliente no puede pagar el importe, existe la posibilidad de solicitar una prórroga automáticamente desde el área de cliente, con su correspondiente coste por retraso. Y si la situación es más delicada, recomendamos al usuario que se ponga en contacto con nosotros por vía telefónica. Juntos trataremos de buscar una solución y llegar a un acuerdo.

Las soluciones en este sentido pueden ser muy amplias, según el acreedor. Por ejemplo, un simple aplazamiento de la cuota, que dará un pequeño respiro al cliente. También está la posibilidad de fraccionar el pago pendiente, de tal modo que el cliente pueda asumir en mejores condiciones dicha obligación. En otros casos se puede plantear la llamada dación en pago, es decir, entregar el bien (coche, casa, etc.) sobre el que pesa la deuda para hacer frente al pago del mismo.

¿Pedir un crédito a pesar de que no puedo pagar mis deudas?

Una vía para aumentar los ingresos, que no hemos mencionado en el primer punto y que merece la pena desarrollar, es la de solicitar un crédito. Gracias a esta opción, el cliente recibirá una inyección de fondos para pagar la deuda cuyo vencimiento es inminente. Sin embargo, es recomendable recurrir a esta vía solamente cuando el cliente es solvente pero tiene problemas de liquidez puntuales y si la mencionada deuda no es de tipo bancario.

De hecho, prácticamente ningún prestamista concede un crédito si el solicitante tiene deudas sobre créditos bancarios impagados, reflejadas en ASNEF o en cualquier otra lista de morosos. Se trata más bien de una cuestión ética: pedir un crédito para pagar otro provoca una espiral de endeudamiento que no es aconsejable en ningún caso. Creditocajero forma parte de la Asociación Española de Micropréstamos, compromentiéndonos con una financiación personal responsable.

Reunificaré mis deudas

Se trata de una solución que busca reducir los gastos a corto plazo: se unifican todos los créditos (coche, casa, personales, etc.) en un solo recibo y se paga menos cada mes. No obstante, hay que tener en cuenta que de esta manera aumentará la vigencia del préstamo online a largo plazo y su correspondiente número de cuotas. Y, por tanto, el coste total a pagar al final del proceso será mayor, sumando los gastos de todas las cuotas.

Me declararé insolvente

En los últimos años ha crecido el número de personas que han tomado esta drástica decisión: “No puedo pagar mis deudas, me declaro insolvente”. Sin embargo, los expertos advierten de que esto puede ser una solución interesante para empresas (el llamado concurso de acreedores) pero recomiendan que sea la última opción a elegir para las personas, por las implicaciones que conlleva. En primer lugar, porque se trata de un proceso costoso en sí mismo, que se debe tramitar ante un juzgado de lo mercantil, pues la normativa de referencia es la Ley Concursal. En segundo lugar, porque en ese caso la persona deberá hacer frente a las deudas con sus bienes personales. Y podría ocurrir que, tras haber entregado sus bienes a los acreedores (coche, objetos de valor, etc.), el montante total no sea suficiente para saldar el importe reclamado. En tal caso, se seguirá arrastrando la deuda tras quedar desposeído de todo. Y tercero, porque se procederá al embargo de rentas y sueldos, dejando solo como inembargable la parte equivalente al salario mínimo interprofesional, que en 2017 está en 707,06€, una cantidad realmente baja, especialmente para quienes tienen personas a su cargo.