Préstamos para bodas ¿son posibles?

La boda es, además de uno de los días más especiales de la vida uno de los mayores gastos que afrontan las parejas jóvenes. Y como tal, conviene realizar una planificación a conciencia, analizando todos los pros y los contras. Y conociendo bien cuáles son vuestros fondos disponibles y vuestra capacidad de endeudamiento. Por ello, en este artículo te damos algunas claves si te estás planteando pedir un préstamo para boda. ¡Toma nota y no dejes que ningún imprevisto económico empañe vuestro enlace!

Anillos comprados con el préstamo para boda

Cómo financiar una boda

En este caso, como en todos los ámbitos de la vida, ‘cada maestrillo tiene su librillo’. Pero os será interesante saber algunas de las opciones más habituales que tienen a su alcance las parejas  para financiar una boda. Si empezamos por la opción más tradicional, tenemos que dirigir nuestra atención a la familia, y en concreto a los padres. Aún es habitual seguir esa regla no escrita según la cual la boda corre a cargo de los padres de los novios, a partes iguales. En muchas regiones de España, esta opción tiene aún plena vigencia.

La segunda posibilidad es la de los previsores: desde el momento en el que los novios tienen claro su decisión de casarse, empiezan a ahorrar para ello. Es habitual abrir la llamada ‘cuenta de boda’, que no es otra cosa que una cuenta corriente o una cuenta de ahorro en la que se depositarán los fondos que se van reuniendo.

Y una tercera opción es recurrir parcial o totalmente a la financiación. Es decir, pedir un préstamo para boda. En realidad, no podemos hablar de una tipología concreta ‘de boda’, pues normalmente suelen ser préstamos personales que los novios, dentro de su libertad de uso, lo dedican a sufragar los gastos del enlace.

Esto suele ser habitual cuando no hay mucho tiempo de margen entre la pedida de mano y la fecha de la boda. Y por tanto, no ha dado tiempo a ahorrar demasiado. Sin embargo, la pareja tiene que hacer diferentes desembolsos por adelantado para, por ejemplo, imprimir las invitaciones, reservar el local o comprar el vestido.

Se puede decir que hacer frente así a los gastos de una boda no es descabellado. De hecho, en las bodas se suele recuperar parte o incluso la totalidad del dinero invertido, principalmente por medio de aportaciones de los invitados. Es decir, lo que comúnmente llamamos ‘el sobrecito’, que ahora muchos han sustituido por una petición de ingreso a la cuenta bancaria citada más arriba.

Dos tipos de préstamos personales para boda

Si optas por esta última opción, te interesará saber que puedes recurrir a dos tipos de préstamos personales para boda. Uno, el clásico bancario: de unos 10.000€ de media, a devolver en entre 4 y 8 años, en cómodos plazos, aunque también con un coste final ciertamente elevado. Por ello, lo ideal es no dilatar demasiado el periodo de amortización.

Por otro lado, están los microcréditos como los de Creditocajero.es. Este tipo de financiación da mucha mayor flexibilidad y es válida incluso para quienes estén en ASNEF, pudiendo pedir créditos con Asnef. Si bien su importe no es tan elevado como para cubrir todos los gastos del evento, sí son interesantes para solucionar situaciones imprevistas: la contratación de una carpa adicional porque lloverá en el jardín donde tiene lugar el cóctel, la contratación de un autobús privado para invitados a petición de éstos, etc.

Lo bueno de estos préstamos online es que su dinero llegará a la cuenta del solicitante en cuestión de minutos, por lo que sin duda es un interesante as en la manga ‘por si acaso’. En Creditocajero.es, el importe de un préstamo para boda de este tipo va desde los 50€ a los 300€, aunque si el usuario ya ha usado más veces nuestros servicios, podrá disfrutar de hasta 900€ en el futuro.

Pequeños trucos para contener gastos en tu boda

Además de pedir un préstamo para boda, hay otras medidas que puedes tomar para llevarte menos ‘susto’ con la organización del evento. Por ejemplo, recurrir a soluciones ‘low cost’ en fotografía. ¿Sabías que ya se hacen reportajes de boda solo con smartphone, especialmente con iPhone? Aunque estos equipos no pueden competir con las clásicas réflex en cuanto a lentes, principalmente por sus teleobjetivos, sí se gana en otras cosas, por ejemplo en espontaneidad, pues el fotógrafo se mimetiza mucho mejor con el ambiente, rehuyendo de los posados.

Otro truco que se notará en la cuenta final de gastos es la fecha: si eliges un día de temporada baja, el local y otros muchos servicios os serán más económicos. Sin duda, una opción a tener en cuenta si crees que el tiempo os respetará igualmente.

Y por supuesto, hay otras muchas formas de ahorrar, como haciendo vosotros mismos algunos de los detalles (carteles, regalos, etc.), aprovechando ofertas en préstamos para bodas sin intereses, alquilando vestidos y un largo etcétera.