Qué es una reunificación de deudas y sus alternativas

La reunificación de deudas es una solución financiera que se puso muy de moda tras el estallido de la crisis: personas o familias que no podían hacer frente a sus deudas con los bancos y, para evitar desahucios o embargos, optaron por tomar decisiones como esta. Sin embargo, no todo son ventajas en ella. En este artículo te contamos qué significa reunificar, quién puede solicitarlo y cuáles son los pros, contras y alternativas a las famosas reunificaciones de deudas.

Qué es una reunificación de deudas y quién las puede pedir

La reunificación es algo muy sencillo: juntar en un mismo préstamo todas las deudas vigentes que un cliente tiene con su banco. Por ejemplo, en vez de pagar por separado una hipoteca, un préstamo de un coche, uno personal y una tarjeta de crédito, el cliente pasaría a pagar un solo recibo por todo ello, lo cual siempre da como resultado una cuota mensual menor, como veremos.

No todo el mundo puede solicitar una reunificación de deudas: en la mayoría de los casos, lo podrán hacer aquellos que tengan una hipoteca en vigor, puesto que las otras deudas (coche, préstamo personal, etc.) se reagrupan dentro de la propia hipoteca, como si fuera una ampliación de ésta, aunque en realidad es una nueva. No obstante, en algunas ocasiones es posible conseguir una reunificación sin tener una hipoteca. Por otro lado, las reunificaciones rara vez se tramitan directamente en la oficina bancaria, sino que son otras compañías financieras o brokers los encargados de realizar la negociación y el trámite en nombre del cliente.

Ventajas de la reunificación de deudas

Como ya adelantábamos, la principal ventaja de reunificar las deudas es que las familias experimentan un notable desahogo cada mes, pues la cuota a pagar tras la reunificación es mucho menor que la suma de lo que estaba pagando previamente por separado. A veces, esa reducción de la cuota mensual puede rondar el 50%.

Otra ventaja es que, pese a que cada crédito tenía unas condiciones y unos TAE diferentes, los gastos en forma de intereses se suelen asimilar a los de la hipoteca, que normalmente es el producto financiero con los intereses más bajos (en torno al 3%, por ejemplo).

Desventajas de la reunificación de deudas

Pero no es oro todo lo que reluce: también hay desventajas, y muy importantes. La principal es que, pese a que se paga menos cada mes, se paga durante más tiempo. Por ejemplo: antes de la reunificación, la hipoteca, que es el crédito más largo, se terminaba de pagar en 20 años. Sin embargo, tras esa nueva situación, el cliente tendrá un calendario de pagos mucho mayor, superando a veces los 35 años de duración.

La principal consecuencia que se deriva de ello es que el coste total del crédito unificado es mayor que el que se tenía por separado. A más cuotas y más duración del crédito, mayor coste final para el cliente. En el peor de los casos, si la reunificación incluye una hipoteca y por el incremento que supone la unificación no logramos afrontar el importe total de la cuota de forma reiterada, nos exponemos a la pérdida de la vivienda.

Por último, otro aspecto que encarece la nueva operación es la aparición de nuevos gastos que, aunque se pagan una sola vez, elevan el coste final. Entre esos gastos está la comisión bancaria por cancelación de la hipoteca antigua y por apertura de la nueva, gastos administrativos de dicha cancelación y de su posterior apertura (notaría, registro de la propiedad, etc.), Impuesto de Actos Jurídicos Documentados y comisión que se lleva el broker por intermediar en la operación.

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Alternativas a la reunificación de deudas

A la hora de buscar soluciones más convenientes que la reunificación de deudas, hay que hacerse una pregunta: ¿cuánto tiempo durarán las dificultades económicas que estoy atravesando y que me impiden hacer frente a mis obligaciones con el banco? Si esas dificultades se presentan por un periodo largo, entonces hay que buscar también soluciones de largo plazo. Por ejemplo, una alternativa es la negociación directa con el banco. Como argumento de presión en dicha negociación se puede recurrir a los varapalos judiciales que han recibido estas entidades en relación a los desahucios (Tribunal de Justicia de la UE) y en relación a las cláusulas suelo (Audiencias Provinciales).

Pero si las dificultades económicas son solo pasajeras como consecuencia de haber perdido el trabajo o haber tenido un gasto inesperado y elevado, entonces se se puede optar por soluciones temporales, que ayudan a salir del paso sin tener que hipotecar el futuro personal. Es el caso de los micropréstamos, que en Creditocajero.es pueden llegar hasta los 300€ la primera vez y hasta los 1.000€ para clientes fieles, a devolver en una sola vez y sin ataduras futuras, lo que supone también un ahorro de gastos futuros en forma de comisiones e intereses. Además, para conseguir uno de estos microcréditos rápidos no hace falta llevar a cabo ningún tipo de negociación ni de papeleo, pues todo el trámite se hace online e inmediatamente.