La nueva tendencia de financiar vuelos de avión

Los microcréditos, a menudo, debemos concebirlos como una herramienta de ahorro y no como un gasto. Y un buen ejemplo de ello son los billetes de avión. Como veremos en las siguientes líneas, una de las nuevas tendencias para financiar vuelos es la de pedir minipréstamos, que sirven para pagar un viaje con mucha antelación, incluso si aún no hay liquidez para ello. Toma nota de esta solución para tus vacaciones o para tus escapadas de fin de semana.

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¿Por qué financiar vuelos?

Como ya sabrás, el precio de los billetes de avión aumenta considerablemente a medida que se acerca la fecha del viaje, salvo en el caso de los vuelos last minute o de último minuto: aquellos que se comercializan escasos momentos antes de iniciar el viaje, cuando la compañía considera que ya no va a vender esa plaza a precio de mercado, por lo que prefiere venderlo con fuertes descuentos, pues siempre será más rentable que una plaza vacía.

Por tanto, una recomendación general es comprar los billetes de avión cuanto antes: con meses de antelación, cuando ya se tiene claro cuál será la fecha de viaje. ¿Y qué ocurre si en ese momento no tienes liquidez? Pues ahí entra en juego la idea de financiar los vuelos, que supondrá una ayuda para poder hacer frente a su pago.

La financiación del billete tiene un gasto, claro, que son los intereses o los gastos de gestión del prestamista, en este caso Creditocajero. Sin embargo, esperar unos días hasta tener liquidez puede provocar que el precio del billete aumente considerablemente, por lo que el desembolso final sería así mayor que la suma de billete barato + gasto por financiación.

Cabe decir que es difícil conocer cómo establecen las aerolíneas los precios de sus vuelos, pues tienen en cuenta muchas variables: utilizan programas informáticos supervisados por el equipo humano de la compañía para analizar la demanda histórica de esa fecha, las eventualidades relacionadas con el destino, etc. Eso sí, lo que está claro es que uno de los factores principales es la ocupación del avión: a medida que las plazas escasean, su precio aumenta.

Por tanto, conviene no confiarse con respecto a los precios bajos: si hay algún factor que implique una reserva masiva de plazas en un avión (como por ejemplo la reserva de una agencia de viajes para sus clientes), eso provocará que el precio aumente al momento, incluso de un día para otro.

Opciones para financiar un billete de avión

De forma general hay dos opciones: la de la financiar unas vacaciones al estilo clásico o la de utilizar microcréditos como los de Creditocajero. Si optas por financiar las vacaciones con una gran agencia de viajes, no solo recibirás dinero para los billetes de avión sino para otros conceptos, como el alojamiento.

Aunque es una opción aún hoy muy difundida, tiene algunas desventajas. Por ejemplo, la poca flexibilidad que se ofrece al cliente. Es decir, a menudo se trata de paquetes vacacionales en los que el cliente tiene poco margen para elegir la tipología y ubicación del alojamiento, el régimen de comidas o incluso las fechas del viaje. Por otro lado, suelen ser más difíciles de conseguir, pues la agencia financiera impone requisitos exigentes al solicitante en cuanto a ingresos, nóminas, deudas, etc.

La otra opción para financiar un viaje es la de los microcréditos, con importes más moderados (hasta 300€ en el primer préstamo online en nuestro caso, con posibilidad de ampliar hasta 900€ en siguientes solicitudes) pero suficientes para sufragar los gastos de la gran mayoría de billetes de avión. Las ventajas, en comparación con la anterior propuesta, son evidentes: pocos requisitos para conseguir uno y libertad para gastarlos, lo que implica flexibilidad total para elegir fechas, hoteles y demás.

Destinos y fechas ligadas a los vuelos financiados

Como hemos visto, los vuelos financiados se pueden dar en cualquier época del año y en cualquier destino. Sin embargo, hay algunas situaciones donde son especialmente útiles. Por ejemplo en aquellos viajes ligados a acontecimientos puntuales, que pueden generar una demanda repentina y en masa desde un punto de origen concreto.

Lo entenderemos mejor con un ejemplo: la final de la Champions League. A comienzos de la temporada o incluso bien avanzada esta (meses de enero o febrero cuando aún hay muchos equipos en liza), los vuelos para la fecha del partido son aún económicos, pues las compañías no saben de dónde procederá la demanda de pasajeros. Pero nada más conocerse los contendientes en la final, los precios de las rutas desde esos puntos de origen se disparan. Por tanto, lo ideal para un viajero intrépido es sacar los billetes con antelación con un seguro asociado a dicho billete. De esa manera, si finalmente el equipo deseado no llega a la final, la compañía reembolsará el dinero del billete, excepto el importe del seguro. De nuevo, estamos ante un gasto que se puede tornar en ahorro.

Ejemplos como estos hay muchos, en algunos casos sin ese factor de riesgo, pues el aumento de la demanda puede ser más previsible. Y además de a los vuelos financiados, se pueden aplicar a otros servicios, como alojamientos.